Nueva plazoleta y busto en memoria de Agustín Espinosa García

Cultura General

Los Realejos dedica una plazoleta y un busto al escritor Agustín Espinosa García

La escultura es obra del artista realejero Paco G. Palmero y ha sido patrocinada por Red de Combustibles Canarios y el Ayuntamiento

Este viernes 22 de diciembre Los Realejos homenajeó nuevamente al escritor surrealista Agustín Espinosa García, nacido en el vecino Puerto de la Cruz y cuyos restos descansan en el Cementerio de San Francisco de esta villa. En el acto celebrado en la calle El Mar del entorno de San Agustín, se procedió al descubrimiento de un busto del escritor, obra del escultor realejero Paco G. Palmero, así como de la placa que da nombre a partir de hoy a la plazoleta en que se ubica.

La iniciativa partió de una propuesta vecinal en el año 2014, avalada por diversas entidades sociales y culturales de la villa, que fue aprobada por el pleno de la corporación municipal de Los Realejos, acordando dedicar un espacio público de la localidad al citado personaje de indiscutible vinculación con el municipio en que residió. En el pleno celebrado el pasado miércoles 20 de diciembre se acordó finalmente que el espacio elegido fuera la plazoleta jardín situada en la confluencia de la citada calle El Mar con calle García Estrada.

Es la primera ocasión en que una empresa privada del municipio patrocina a modo de mecenazgo la creación de una obra artística en Los Realejos, siendo en este caso la Red de Combustibles Canarios S.L. quien ha financiado la pieza escultórica de Paco G. Palmero. A través de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Los Realejos se procedió a completar el conjunto escultórico y su colocación.

 

Al acto, que estuvo presidido por el teniente de alcalde de Los Realejos, Adolfo González, asistió como mantenedor el catedrático de Literatura Española de la Universidad de La Laguna Nilo Palenzuela Borges, quien realizó un esbozo de la vida y obra del literato homenajeado. Intevinieron además el escultor y el propietario de la empresa patrocinadora, Antonio Chávez García.

El municipio de Los Realejos cuenta desde hace más de 40 años con un centro educativo que lleva el nombre de Agustín Espinosa en el núcleo de San Agustín. Es por ello que también asistieron al acto representantes de dicho colegio y del AMPA.

Adolfo González puso en valor la figura del homenajeado, así como del autor de la obra, agradeciendo a don Antonio Chávez García su apuesta por patrocinar una pieza artística en el municipio, haciendo además un llamamiento al mecenazgo futuro por parte de la iniciativa privada para dar a luz otras obras futuras que pudieran engrosar el patrimonio artístico urbano municipal, siempre con la colaboración y predisposición del Ayuntamiento de Los Realejos.

Agustín Espinosa

Agustín Espinosa nace el 23 de marzo de 1897 en Puerto de la Cruz, en donde reside hasta los doce años, apareciendo empadronado desde el año 1912 en Los Realejos, en el barrio de San Agustín, en la casa familiar que se encuentra al frente de la plaza que hace esquina entre las calles El Mar y García Estrada. Cursó los estudios de Enseñanza Media en el Instituto Provincial de La Laguna (Tenerife) entre 1911 y 1917.

La primera muestra poética de Agustín Espinosa la publica, cuando contaba veinte años, en la revista modernista de Tenerife Castalia –creada y dirigida por el escritor y político Luis Rodríguez Figueroa –. No pasan de cinco los textos que se conservan y, aún menos los que publicó, hasta la redacción de su tesis doctoral en 1924 titulada Don José Clavijo y Fajardo, como culminación de su vida académica iniciada en 1918 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, primero, y luego en la de Madrid.

Después de unas primeras influencias tardomodernistas y del descubrimiento de la poesía de Juan Ramón Jiménez, en Madrid tomará contacto con la corriente vanguardista peninsular (Buñuel, Jiménez Caballero, Lorca, al que ya había conocido en el período granadino, etc.), lo que, unido a su doble preocupación por las formas estéticas más novedosas y el asentamiento de la tradición literaria, va a constituir un poso que comenzará a producir la nueva literatura en la aventura literaria del primer número de la revista de la vanguardia insular La Rosa de los Vientos (1927) con cuatro escritos de diverso tipo: “Vidas paralelas. Azores mudados”, “Romances tradicionales de Canarias”, “Saulo Torón. El caracol encantado” o “Ángel Valbuena Prat. 2+4”.

En septiembre de 1924 regresa a las Islas como ayudante de la Cátedra de Lengua y Literatura de la Universidad de La Laguna. Ya en 1926 Agustín Espinosa publica en La Prensa de Santa Cruz de Tenerife romances de esta isla como búsqueda de una tradición de raíz popular, como ocurría paralelamente con los autores peninsulares de la generación del 27. Junto con Juan Manuel Trujillo y Ernesto Pestana Nóbrega funda en 1927 La Rosa de los Vientos, primera revista insular que recoge los afanes vanguardistas. En ella publicará, además del mencionado trabajo “Romances tradicionales de Canarias”, “Romancero de Canarias”.

Espinosa actúa entre los miembros de las vanguardias históricas de Canarias como un guía, como un maestro, según ha señalado su máximo estudioso, Miguel Pérez Corrales, como podemos observarlo en Emeterio Gutiérrez Albelo o en José María de la Rosa, aunque la huella de su obra también puede detectarse en Pedro García Cabrera o en Domingo López Torres.

En 1928 toma posesión de su cátedra de Lengua y Literatura Española del Instituto en Mahón (Menorca), en octubre es nombrado catedrático del Instituto Nacional de Segunda Enseñanza Pérez Galdós de Las Palmas y luego se le envía durante el curso 1928-1929 como Comisario Regio del nuevo centro de Enseñanza Media de Arrecife, en Lanzarote, aunque su plaza siempre se mantendrá en el centro grancanario.

Fruto de su estancia en Lanzarote es la publicación de su primer libro, Lancelot, 28º- 7º (1929) y también inicia sus colaboraciones en La Gaceta Literaria, la revista vanguardista de Jiménez Caballero. De esta forma, se encuentra bajo la influencia de la vertiente vanguardista que representa este contradictorio representante de la nueva literatura española y futuro ideólogo del fascio español, aquella que pretende nacionalizar la vanguardia y se instala en una doble vocación: por un lado, la innovación literaria y estética, y, por otro, la inserción en una nueva lectura de lo tradicional. Lo que Espinosa llevará a cabo como un auténtico programa cultural y literario en Canarias desde la aventura de La Rosa de los Vientos (1927-1928) hasta su incorporación a la redacción de gaceta de arte (1932-1936). La mirada de la isla que Agustín Espinosa ensaya en Lancelot, 28º- 7º es una visión integral de la geografía de todas las islas.

En “Óptica del otoño”–crónica de la vida cultural isleña que apareció en La Gaceta Literaria del 15 de marzo de 1929– Agustín Espinosa da a conocer su primer libro, aunque ya había hecho siete entregas o fragmentos de la obra desde octubre de 1928 hasta julio del año siguiente. Como suele ocurrir, el subtítulo –Lancelot es Guía integral de una isla Atlántica– expresa el objetivo o los objetivos no sólo estéticos, también ideológicos, que el propio Espinosa se encarga de explicar en el arranque de “Lancelot y Lanzarote” (“Lo que he buscado realzar sobre todo, ha sido esto: un mundo poético; una mitología conductora. Mi intento es el de crear un Lanzarote nuevo. Un Lanzarote inventado por mí”).

Con frecuencia, Agustín Espinosa publica en los periódicos insulares: colabora en La Prensa de Tenerife (hasta 1934), La Gaceta Literaria (hasta 1931), El País (hasta 1933) y La Tarde (hasta 1936). En 1930 marcha a París pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios. En Francia entra en contacto con el surrealismo. Publica en Barcelona en colaboración con Ángel Lacalle, también profesor de Enseñanza Media, la Antología de Escritores Españoles.

En 1932 se inician sus colaboraciones en Diario de Las Palmas y gaceta de arte (hasta 1935); ese mismo año compone sus Poemas a Mme. Joséphine, aunque no se publicarán hasta 1982, editados por Sebastián de la Nuez. En 1934 Agustín Espinosa publica Crimen, considerada la primera novela surrealista española, empero alejada de la escritura automática. Como ha dejado muy claramente expuesto Pérez Corrales los límites genéricos están presentes en la frontera para no ser, en puridad, ninguno de ellos. Además de parecer, sin serlo, poema, relato, ensayo, diario o evocación, como indica el citado estudioso de la obra de Espinosa, deberíamos simplemente considerarlo un “texto surrealista”.

Ese mismo año 1934 compone el texto dramático inacabado La Casa de Tócame Roque, pieza ordenada por Miguel Pérez Corrales, tal y como la conocemos hoy en las distintas ediciones. Este texto de Espinosa ha alcanzado gran notoriedad al aparecer entre las dieciséis piezas dramáticas de las vanguardias históricas en España, según la edición del profesor Agustín Muñoz-Alonso. En el panorama canario, esta farsa de Espinosa “dialoga” con otras dos obras de las décadas de 1920 y 1930: Tic-Tac (1924), de Claudio de la Torre, y Proyecciones, de Pedro García Cabrera. En 1935 Agustín Espinosa es nombrado Director del recién creado Instituto de Segunda Enseñanza de Tenerife. Ese mismo año escribe su ensayo Sobre el signo de Viera, aunque aparecerá a comienzos de año siguiente.

Trasladado para el curso 1934-1935 al nuevo Instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz de Tenerife y designado Presidente del Ateneo de Santa Cruz, organizaría con Eduardo Westerdahl y los animadores de gaceta de arte en dicha entidad cultural la Segunda Exposición Internacional del Surrealismo, con la exhibición de setenta y seis obras, entre el 11 y el 21 de mayo de 1935, con la consiguiente visita a Tenerife de Andre Breton, su mujer Jacqueline, y Péret desde el 4 hasta el 27 de mayo.

Tras el denominado alzamiento nacional, Agustín Espinosa es destituido de su Cátedra en el Instituto de Las Palmas, aunque se le reintegró en 1938 con destino en el Instituto de Santa Cruz de La Palma. Poco después, el 28 de enero de 1939, fallece en la localidad tinerfeña de Los Realejos.